Historia

Historia de La Unión Ciudad Minera y Flamenca

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La historia de La Unión está tejida por el oscilante aprovechamiento de las minas del plomo, de la plata, del cinc y del hierro que han sellado la apretada biografía de Municipio.

En efecto, hasta principios de la década de 1990, la actividad extractiva ha marcado -en sus altibajos- la evolución económica, social y cultural de la zona. La explotación minera de la Sierra data de tiempos prehistóricos. Los asentamientos de Mina Balsa, Atalaya y el poblado iberorromano de Cabezo Agudo fueron algunos de los primeros enclaves fundados con tal interés.

En tiempos de Roma, cientos de esclavos trabajaron la riqueza metalífera de nuestros montes. Los restos arqueológicos de la villa romana de Portmán (antiguo “Portus Magnus”) testimonian el pasado auge. Posteriormente, durante un vacío de siglos, la actividad minera decrece hasta casi desaparecer.

País: España
Comunidad autónoma: Región de Murcia
Provincia: Murcia
Ubicación: 37º37’N 0º53’O
Altitud: 86 msnm
Superficie: 24,6 km2
Fundación: 1860
Población: 18.825 hab. (2011)
Densidad: 765,24 hab./km2
Gentilicio: unionense
Código postal: 30360
Patrona: Ntra. Sra. del Rosario

Entrado el siglo XIX, los poblados de Portmán, El Garbanzal y Los Roches (futuro municipio de La Unión) subsisten -sobre todo- de la pobre explotación de sus campos, ganados y montes. La fiebre minera contemporánea despega en 1840. Con la minería subterránea nace la industria metalúrgica (las “fundiciones”). La población crece -sobre todo- a partir de la llegada de inmigrantes; cientos de ellos -venidos de Almería- crean un fenómeno de “contagio social”. Hasta entonces el espacio serrano se hallaba bajo la jurisdicción del municipio de Cartagena. El auge minero propicia que las poblaciones en ascenso de Garbanzal, Herrerías, Portmán y Roche obtengan la segregación de Cartagena para constituir Municipio y Ayuntamiento con el nombre de Villa de El Garbanzal (1 de enero de 1860).

Las desavenencias entre los pobladores de los principales caseríos (Garbanzal y Herrerías) conducen al cambio del joven municipio, que pasa a ser llamado -desde 1868- La Unión.

Sin embargo, la frágil economía minera, escasamente capitalizada, supeditada al vaivén de los precios estipulados por la Bolsa de metales de Londres, conoce continuos períodos de crisis y sume a la población en una zozobra permanente.

El “gran momento” de La Unión se enmarca entre los años finales del siglo XIX y los primeros del XX. Hacia 1908, su población alcanza los 35.000 habitantes (cuarto núcleo de la Región de Murcia). Es tiempo de importantes reformas urbanísticas y de construcciones significativas: Mercado Público, Casa del Piñón, Iglesia del Rosario.

Al tiempo, se desatan con violencia las tensiones sociales promovidas por las durísimas condiciones de trabajo (1898 y 1916).

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Imagen aerea del Cabezo Rajado

 

La crisis de la minería tradicional resulta imparable a partir de la Primera Guerra Mundial, decadencia prolongada hasta después de la Guerra Civil Española. Hacia 1950, la población -reducida por la sangría migratoria- es de sólo 10.000 habitantes.

A partir de entonces, la mejoría económica se funda en la modernización de los métodos de explotación de mineral (excavación de canteras a cielo abierto y lavado por flotación diferencial) hasta 1991 (clausura de la actividad) después de más de dos milenios de labores extractivas.